Pienso aquí en quienes nos quejamos de la Iglesia. En quienes la defendemos o la atacamos. En quienes nos identificamos con ella o en los que no estamos de acuerdo con lo que hace y con lo que dice. ¿No hemos pensado - alguna vez al menos - que el problema no es el papa, ni la curia vaticana, ni la jerarquía, ni el clero, ni los laicos progresistas, ni los conservadores, ni los de derechas, ni los de izquierdas, ni los buenos, ni los malos? ¿No hemos caído en la cuenta todavía de que nuestros problemas con la religión, con la Iglesia, con la fe y con todo lo que se relaciona con esas grandes cuestiones, en definitiva, son nuestros problemas con Dios?
Porque, vamos a ver, si la religión tiene alguna razón de ser, es porque somos muchos los seres humanos que estamos persuadidos de la religión nos lleva Dios. Y porque pensamos que Dios se comunica con nosotros a través de la religión, sea cual sea la forma en que cada cual entiende y practica sus creencias religiosas. Y lo que digo de la religión, vale lo mismo de la Iglesia. El que se entusiasma con lo que dice el papa, sin duda alguna, es porque piensa que es Dios quien habla por boca de ese hombre concreto que ahora ocupa el papado. Y el que se pone nervioso con lo que hace o dice el papa, sin duda alguna, debe ser porque está convencido de que el papa es el portavoz de una autoridad última y definitiva, que no puede ser sino Dios mismo.
Pues bien, si digo estas cosas, es porque cada día veo más claro que nuestros problemas con la religión y con la Iglesia son, en última instancia, problemas con Dios. Porque, si la religión y la Iglesia tienen alguna razón de ser, es porque son las "mediaciones" a través de las cuales nos relacionamos con Dios. Es verdad que han existido religiones en las que Dios (o los dioses) pintaban poco. Por ejemplo, es bien sabido que, en las antiguas religiones del Imperio Romano, lo importante no eran los dioses, sino los ritos, de forma que, mediante los rituales, se conseguía mantener a la población unida y en orden. Pero ése no es el caso del cristianismo. Y, desde luego, entender el cristianismo como un fenómeno meramente cultural, político o económico, es tanto como no tener ni idea de lo que es realmente el cristianismo.
En definitiva, lo que yo propongo hoy es que nos vendría bien pensar en que, a través de la Iglesia que queremos, o del papa que nos gustaría tener, o de la liturgia y el culto, la moral y los dogmas a los que nos aferramos, en última instancia, lo que estamos manifestando es el Dios que buscamos. O mejor dicho: la representación o imagen de Dios que buscamos. Realmente, la gran pregunta es ésta: ¿en qué Dios creemos? ¿qué Dios buscamos?
Más aún, con todo esto de la religión del la Iglesia y del papa, ¿buscamos realmente Dios? ¿No será que, más bien, buscamos otras cosas, como pueden ser determinados intereses o conveniencias de tipo que sean?
Digo todo esto porque me llama la atención, desde hace algún tiempo, que cuando una entrada en el blog habla del papa o de la Iglesia, los comentarios suben de forma llamativa. Mientras que si una entrada habla de Dios o de la relación con Él, son pocas las personas que se interesan por eso. ¿Será que el tema de Dios interesa menos que el tema del papa? Me da miedo pensar que nuestra fe se haya deformado hasta el extremo de que ya nos interesa el papa más que Dios.

17 comentarios:
Estimado José María, aprovecho la oportunidad para saludarte y felicitarte por este espacio de filosofía, ya que son temas para reflexionar y meditar como para debatirlos.
Quiero comentar respecto de esta entrada, que es acertado el enfoque que das a la cuestión de Dios/Iglesia, a veces pienso que la Iglesia de cierta forma eclipsa la fe en Dios y hace que el creyente preste más atención a la curia que al mismo Dios. El tema aquí, y esto es una valoración personal que hago desde mi propia experiencia en cuanto a saberes se trata - es que el Catolicismo a diferencia de las peyorativamente denominadas "creencias paganas", se ha encargado de exaltar a la cúpula religiosa más que a profesar la forma de conexión con el Dios.
Si nosotros hicieramos un estudio historiográfico de la antigüedad nos daremos cuenta que la conexión entre mortales - dioses resultaba mas cotidiana y con menor inmediación, si bien la casta clerical siempre ha existido, pero apunto a la forma de VIVIR LA FE desde la sociedad.
Tengo la impresión de que el catolicismo ha venido a producir un quiebre en esa forma de vivir, monopolizando y silenciando los verdaderos "saberes trascendentales", el contacto con Dios", hablándonos de Dios pero sin mencionarnos concretamente "cómo contactarnos con Él", "qué somos", etc, etc, razones y fundamentos que en la antigüedad sobraban, y que pueden ser consultados en cualquier obra filosófica helénica, sin mencionar los saberes que han sido legados del Antigüo Egipto.
Estos saberes no serían aprendidos por más que fueramos toda una vida a misa, sencillamente porque compartir "el arma del conocimiento" nunca ha sido un punto fuerte de la Iglesia Catolica.
El catolicismo siempre ha sido mas mundano o terrenal, su función al menos en buena parte de su historia ha sido represiva, de censura, de adormecimiento de conciencias, y de un fuerte control social, tapando estos roles con grandes catedrales y exquisita retórica, espero que se entienda mi punto de vista.
Un Saludo desde Argentina.
Luis D. Wett
Formidable D. José MªCastillo y formidable el primer comentarista que interviene.
¿Por Constantino firmó el ERdicto de Milán y posteriormente se declaró el Cristianismo como la Religión Oficial del Impero? Porque aquellos últimos Emperadores romanos vieron la enorme utilidad política deunir el poder civil y aquel poder religioso que adormecía al pueblo y no le dejaba ni pensar. Y así se vivió en el occidente cristiano durante siglos y siglos: "Poder Religioso y Poder civil íntimamente imbricados". Creo haber leido en mi ya larga vida, en algún sitio, que a los primeros cristianos les llamaban "paganos" porque "no tenían templos, ni clero, ni ritos.."
Nunca he podido eludir el pensamiento desagradable de las procesiones tras una imagen. ¡Cuantas veces (cientos) he oido decir a detderminados grupos: Este Cristo, este, el crucificado que tenemos aquí, ES MUY MILAGROSO. "Más milagroso que el que está en otros templos..." Y , efectivamente. Cuántos siglos no ha predominado en el pueblo cristiano el valor de lo que decían los Papas o los Obispos, o el clero por encima del Evangelio. En mi ya lejana juventud llegué a oir a un clérigo: "que la Biblia no podía leerla cualquiera. Era menester estar muy preparado y que sólo los clérigos estaba capacitados para interpretarla.."
Miguel
Ciertamente, es bastante llamativo que los temas referentes a la Iglesia y al Papa estén más candentes que los que se refieren directamente a Dios.
Tras reflexionar sobre ello, he llegado a la conclusión de que esto es porque Dios es, valga la redundancia, Dios, y admite poca polémica. O crees en él, o no crees. Los cuatro Evangelios son breves y dicen muy claro cuáles son las bases fundamentales de la vida cristiana (la bondad, la caridad y la generosidad con los semejantes, amar a todo el mundo, perdonar las ofensas y ayudar a todo el que lo necesite). Son verdades espirituales básicas con las que todo el mundo está de acuerdo, así que de ahí tampoco hay mucho que sacar, porque donde todo el mundo está de acuerdo cabe poca discusión.
En cambio, la Iglesia está formada por seres humanos, y el Papa es, por supuesto, un ser humano más. Y el hecho de que un grupo de seres humanos, tan falibles como todos nosotros y con tantas virtudes y defectos como cualquiera, pretendan ser los portavoces de Dios en la Tierra, es cuanto menos peligroso. Peligroso, porque conocemos demasiados casos, en el pasado y en el presente, de religiosos que han aprovechado su supuesta condición de "portavoces iluminados" para adecuar la palabra de Dios a sus deseos e intereses y no a la inversa. No hace falta más que ver el cesaropapismo que tanto daño causó en la Edad Media, cuando los Papas decidieron que qué mejor que una teocracia con sus propios ejércitos para gobernar todo el mundo conocido. O cuestiones gravísimas como la discriminación de las mujeres (que aún sigue) y el consentimiento a la trata de esclavos o a la segregación racial (que ha permanecido en algunos lugares hasta el siglo XX).
Cuando unas personas afirman que por su boca habla Dios, o que ellas son las únicas capaces de interpretar válidamente su mensaje, y luego se equivocan de medio a medio, contradicen la doctrina cristiana de los evangelios, o directamente hacen o dien burradas, pueden crear (y de hecho han creado) una gravísima consecuencia: que hay gente que dice "si estos sinvergüenzas e hipócritas son los portavoces y representantes de Dios, es que Dios es injusto, o malvado, o hipócrita, y un Dios así no puede existir, por lo tanto dejamos de creer en Dios". Hay que estar muy ciego para no darse cuenta de que la Iglesia es la responsable de la mayor parte del ateísmo que hay en el mundo actual.
Por eso, creo yo, el asunto de la Iglesia levanta tantas ampollas. Porque los hay que siguen ciegamente sus palabras, sean las que sean. Los hay que se dedican a calumniarla sistemáticamente. Y los hay quienes consideran que debería reformarse, que debería democratizarse, o que debería directamente desaparecer como tal porque la jerarquía eclesiástica no beneficia a nadie, empezando por el propio cristianismo.
Desde luego vosotros dos estáis bastante incapacitados para entender la escritura y hasta para leerla.
Eso si, no tanto como el autor del articulo.
Castillo estás cayendo muy bajo.
Muy simplón,tu mismo te contradices.
También te ibas tu a quedar sin meterte con el papa.
Es lógico tu temor, José Mª. Ya que si el papado durante siglos ha inoculado la idea de ser el único representante válido de Dios, para más inri, elegido por el Espíritu Santo, lo "normal" es que ese vicio haya dejado secuelas. Y muy profundas, tanto en el consciente como en el inconsciente de todos los católicos. No de todos los cristianos, afortunadamente.
El problema no es Dios, sino el enredo mental y moral entorno a Dios. Sería el colmo de la desfachatez culpar a Dios de nuestra forma de querer manipularle.
Ha habido gente que incluso justifica las aberraciones, diciendo que Dios las permite, porque no dice nada cuando se cometen o que vale la pena ser un canalla porque así se gozará del perdón maravilloso de Dios cuando uno decida arrepentirse.
El problema es que el catolicismo se ha cerrado en banda convencido de que sólo él tiene vía directa con Dios. Juan XXIII que se dio cuenta, convocó un encuentro con todas las formas religiosas de entender a Dios, no para "convertir" a todos a la misma religión, sino para que los católicos rompiesen el aislamiento soberbio y pudiesen ver sus lagunas espirituales y humanas. Para conocer y aprender de los demás hijos de Dios que le ven de modos diversos y muy interesantes.Y también para pedir perdón al mundo por los excesos de la Iglesia y reformar su vieja estructura amurallada y rígida.De espaldas al resto del mundo, ya sin buena noticia que dar.
Por mi parte, creo que Dios excede cualquier concepto, representación o ritual. Y que al mismo tiempo está tan cerca que los chiquillos lo pueden comprender desde dentro con mucha más normalidad que muchos adultos enrarecidos por los apaños teo-ilógicos mal enfocados y vacíos de sentido cuando se profundiza. Por eso se da el caso frecuentísimo de que cuanto más se sabe de las teoría piadosa, más ateo práctico se vuelve uno. Es algo así como estar empachados sin haber comido nada. Una aridez de vida y un gruñir contra todo o un aleluya cumbayá sin raices de amor concreto en la vida diaria.
El problema no es Dios, sino nuestra comodidad y apalanque, que nos impiden crecer y hacer que crezca aquello que se ama, que une y se comparte, no lo que se impone bajo presión y amenaza, juzga y condena. Ese modo de vida opuesto al Evangelio está mucho más cerca de las antiguas religiones, como la judía. O como la romana.De las que el catolicismo es un mix.
Jesús habla de un Padre amoroso que espera y celebra la llegada del hijo despistado y aventurero después de mil peripecias, pero con una condición imprescendible: "entrar dentro de sí" como hace el hijo cuando ya ha tocado fondo y nopuede más.
La traducción religiosa de ese mensaje no tiene nada que ver con él.
Ése es el problema. A Dios se le descubre amando, no intentando hacerle la autopsia para demostrar su existencia.
El problema lo tiene el hombre por su forma de pensar en quien es DIOS,y que es la iglesia,creo que hoy se idolatra mas al pastor ,al papa que buscar a DIOS en su palabra y adorarlo en espíritu y en verdad,tener una relación estrecha con el DIOS de la gloria ,pero esta sociedad esta metida hasta las cejas en cosas que no le valen para nada a Jesús ,posesiones,poder,jerarquías,terrenos,retiros para aislarse y durante el año ni se miran la cara en las iglesias,gastos superfluos en campañas de evangelizacion ect ect
Buenas,
El problema de Dios, según mi muy humilde parecer, es que intentar comprender algo tan enorme y difícil de comprender como es Dios se nos escapa a todos(si lo reconocemos con humildad) y entonces acudimos a lo que tenemos más cerca e intentamos humanizar a Dios ("Dios nos hizo a su imagen y semejanza").Y lo cierto es que esta frase es preocupante visto como es el hombre y la historia de la humanidad.
Personalmente creo que tenemos unas "pistas" para tratar de entender a Dios y éstas se encuentran en los Evangelios en la figura, actitudes y sobre todo en el mensaje de Jesús. Éste me parece que es el indicio más fiable que tenemos (al menos como cristianos y repito con la necesaria humildad del que no se sabe en posesión de la verdad pero al que su corazón le dice que está en la vía correcta).
El problema "gordo" es cuando se detecta que sobre la base de ese mensaje esencial (en el que además coinciden en gran parte las otras grandes religiones, bien entendidas)se ha construido una gran catedral que en buena parte responde a intereses de poder, de coyuntura, de género, etc... que acaban de desvirtuar el mensaje original y básico. Y ante esta situación de contradicción que ves entre lo que te dice y te inspira Jesús y lo que hace y vive la jerarquía (que no buena parte de la base) de la Iglesia, pues te sientes un cristiano al margen como dice Jose Maria en alguno de sus libros.
Sin embargo tienes siempre la esperanza de que Dios intervendrá y sucederá algún milagro como supuso Juan XXIII (no beatificado) y el Concilio Vaticano II (en horas bajas).
Pero volviendo al tema principal creo que hemos ser humildes y centranos en Jesús como imagen más creíble de Dios, pero hacerlo con honestidad y valentía y de una manera fiel a lo que se indica en los Evangelios.
Por lo tanto mi propuesta es ir a Jesús y reconocer con humildad que Dios nos sobrepasa.
Atentamente
A mi desde luego no me interesa en
absoluto este papa y esta iglesia.
Ni lo más mínimo.La trayectoria de
los papas y de la iglesia a través
de los miles de años que siguen salvando y condenando a seres humanos, me preocupan por el poder
que han ido acumulando a lo largo de esos años y que hoy, a pesar de
su hundimiento tan patente en las
iglesias y saminarios vacios, siguen intentando imponer su doctrina por encima de las democracias que rigen a ciudadanos
y no a súbditos (aunque también).
Me preocupa sí, que sigan hacer las
leyes humanas a imagen de su código
canónico, y convertirlas en IMPERATIVAS, suprimiendo las leyes
FACULTATIVAS, (divorcio,matrimonio
homosexual, aborto)como si estas les obligaran a ellos.
Me preocupa su invasión de los
espacios laicos, propios del ciudadano catequizando o adoctrinando a niños con ideas oericlitadas, como la EVOLUCION.
Me preocupa porque un laico no es
un enemigo de ningún credo o dogma
por tanto no es víctima de nadie.Ese victimismo es FALSO.Y me
preocupa porque extiende la falacia de que lo hace en nombre de
Dios.
Eso ES FALSO:
Prque Dios no necesita que le defienda NADIE.Quien dice DEFENDER
a Dios MIENTE.
Lo que defiende es: SU PODER
SUS PRIVILEGIOS y su DINERO
Utilizan su poder para satanizar
a los que combaten ese poder, esos
privilegios y esos dineros.
Dios no es problema; el problema es lo que pensamos de Dios, confundiendo nuestro pensamiento con la fe en Dios y arropada la confusión con toda clase de zarzas precedentes y consecuentes.
Hola, amigos. No creo que se pueda establecer una separación tan fuerte entre Dios y la religión. Estamos acostumbrados a asociarlos porque ambos se han dado en nuestra vida siempre juntos. Cada día está más claro, para mí, a pesar de lo que diga Hawking, que no se entiende una creación, cada vez mejor conocida, sin el trabajo de creación de Dios. Lo craneó y lo hizo así. Para mí, esto no tiene duda alguna. Es lo que antaño llamábamos revelación natural, a la que se refiero San Pablo cuando dice que a Dios podemos llegar por la cotemplación de la naturaleza. Y lo han repetido en diversas formas teólogos cristianos, especialmente Santo Tomás de Aquino, con sus famosas cinco vías, que para mí siguen teniendo plena validez. El problema es cuando en esa constante búsqueda nos encontramos con la Iglesia, como supuesta depositaria de lo que se llama revelación sobrenatural. Nosotros somos esa Iglesia: la comunidad de los que creen y esperan en Jesucristo. Los pastores son solo servidores y si no ejercen esta función, no son nada. Me parece que toda esa maquinaria de la Jerarquía eclesiástica está completamente obsoleta, aunque aún haya buenos elementos. Me llamó la atención el otro día la sencillez y humanidad de monseñor Francisco Cases Andreu, el obispo de Canarias. Está al servicio de sus fieles. ¿Cuántos hay así?
Por lo demás, Dios sigue hablando, actuando, amando y buscándonos. Y tú, José María, dijiste muy bien el otro día quiénes lo conocen: los que respetan y aman al prójimo. Eso basta. Cordial saludo. Francisco Tostón de la Calle
No creo que se trate tanto de separar la religión y Dios, como la jerarquía de Dios. Al fin y al cabo, se identifica "Iglesia" con "religión" y desde mi punto de vista es un error, porque la religión es el conjunto de ideas filosóficas, morales y metafísicas en torno a la creencia en una divinidad (en este caso, en Dios/Jesucristo), mientras que la Iglesia es una organización humana con una jerarquía rígida que se auto proclama única y verdadera intérprete de esa religión. Puede haber cristianismo sin Iglesia, pero no puede haber Iglesia sin cristianismo. Puede haber religión sin jerarquía eclesiástica, pero no puede haber jerarquía esclesiástica sin religión.
Uy, ya se ha desbocado la historia del post. Se trataba de Dios y sólo afloran los impedimentos que "separan" a Dios de los hombres. Cuando eso no es cierto. No podríamos existir ninguno de nosotros ni por un momento podríamos estar pensando y escribiendo ahora mismo si ese Dios inalcanzable, invisible, incognoscible, remoto, distante y tan misterioso, no nos estuviese sosteniendo con algo tan simple como la respiración.Que es amor gaseoso y renovado a cada instante.
Mirar la vida palpitante en todo, la inteligencia que tienen sus ciclos. La belleza de la naturaleza, del arte y del hombre cuando decide quedarse con lo mejor que tiene y transformar lo peor en el combustible de la marcha.
Me pregunto si una de las peores trabas que tiene el crecimiento humano no será esa tendencia a fijarnos en lo peor para irlo repitiendo, agrandando y extendiendo.Dejando que después ese mogollón nos aplaste y no suma en el desaliento. Anda, que si los primeros seguidores de Jesús hubiesen practicado ese hobby, hoy no sabríamos nada del Evangelio.
Los que frecuentamos este blog ya sabemos como están las cosas, de sobra. ¿No podríamos hacer entre todos un plan creador de ideas, de sugerencias para ver un poco más allá de las limitaciones de las iglesias, religiones y montajes proios? Siguiendo las sugerencias de Jesús, que sabía muy bien como estimulae lo bueno, dando caricias positivas como por ejemplo ésta: "Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en lo alto de un monte; ni se enciende un candil para ocultarlo debajo del perol, sino para ponerlo en el candelero y que alumbre a todos los de la casa. Alumbre también vuestra luz a los hombres; que vean el bien que haceis y glorifiquen por ello a vuestro Padre del cielo" (Mt 5, 14-16)
¿A que alivia, serena y anima a currar?
Un beso de luz y de cariño para todos y todas.
Me váis a permitir una oración de
NICOLAS DE CUSA (1401-1464).
Nadie puede acercarsea ti,que eres
el Inaccesible.Nadie puede comprenderte, si tu mismo no te das a él.Y,¿cómo te vas a dar tú,
si no me das primero a mi mismo?.
Y mientras yo estoy aquí,en el sosiego de mi silencio y de mi
contemplación,tú me respondes,Señor
en lo más profundo de mi ser.
Escucho tu palabra: !Sé tuyo tú
mismo, y yo también seré tuyo¡.
Señor,delicia de mis delicias, tú
has puest en mis manos la libertad
de ser mio, si quiero.¡Si yo no soy mio, tampoco tú podrás ser mio!
"¡Si yo no soy mío, tú tampoco podrás ser mío!" Bellísimo.
Además, si no soy mío nunca podré abandonar mi fijación, la herida del vacío; si no me conozco ni puedo conocer ni ser conocido, nunca podré ser de nadie ni nadie será "mío" aunque lo quiera secuestrar para mí solo. O sea no podré amar. Ahí está el desatasco. Cuando amo, cuando salgo de ese círculo enrarecido de una mente bloqueada, sólo entonces, comprendo que la noche oscura era yo y mis carencias consideradas virtudes y ventajas.Abandono el juego de espejos íntimos y me sumerjo en la aventura de Dios en todos. Enseñando y mostrando desde la base la ternura y la praxis diaria, donde todo y todos son tan importantes como "Él" y como yo. Es el canto de las criaturas de Francesco d'Assisi. La síntesis práctica de la unidad. Una preciosidad.
Gracias, G. Bruno. Tu oración es hermosísima.
Hay un punto importante que frecuentemente se olvida. Jesús transformó, por primera vez en la historia de Occidente la experiencia del vínculo entre Dios y sus criaturas.Buda ya lo hizo primero en Oriente enseñando la práctica de la meditación y de la compasión.
Jesús hizo igual, pero con otro método. Después de treinta años en silencio, tomando conciencia de su misión y preparándose para ella. Partió de una base que era comunicar la buena nueva. La posibilidad de encontrar una salida al modo inerte y oscuro de vivir alienados para acabar muriendo de asco.
Y propuso la compasión, la misericordia, la noviolencia y el altruismo como camino en las Bienaventuranzas. Pero además añadió algo que todavía las religiones primitivas no habían visto: el dios interior. El Padre que habita en lo escondido y al que se puede acceder entrando en recogimiento, silencio y soledad, como recomienda al explicar el modo de relacionarse con Él, cuando los discípulos le pidieron que les enseñase a orar, como él lo hacía. Viendo las diferencias entre el culto litúrgico externo y la experiencia personal interna, que es imprescindible para crecer, no ya como religiosos o laicos, sino como personas sanas y despiertas.
Así nace por primera vez en Occidente la religión interna, sin necesidad de culto exhibicionista ni fanfarrias espectaculares. Primero práctica ética. Segundo, interiorización personal y contacto con un estado de conciencia donde sólo es posible "conectar" con un Padre-Origen que siempre espera, escucha y acoge y además educa e ilumina. Y remartar con la oración comunitaria que mueve la energía en el Pentecostés, donde el Padre, -encarnado en el Hijo del hombre, que somos todos reflejados en Jesús- que ha educado, primero por medio de la palabra compasiva, que desbloquea y sana -eso es el símbolo de los milagros, curaciones, perdón y resurrecciones- convoca y actúa en comunidad humana, por medio de esa fuerza imprevisible e incontralolable por los dogmas y corazas, que es Dios mismo bajo el nombre y la percepción de Espíritu Santo. No tres "personas", sino tres aspectos que facilitan la percepción y comprensión profunda de Dios.
Realmente, como dice Jesús, esto es algo que sólo se puede vivir, comprender y comunicar, cuando además de letras se convive con el Padre que "está en el silencio de lo oculto". Dentro de nosotros mismos, como semilla y fruto de eternidad.
El problema, Castillo, no es Dios. No hay más problema que la falta de orientación y de educación en esa experiencia. Si en la escuela primaria se practicasen cada día, pausas de cinco minutos en silencio para "sentir" respirando las palabras del Padre Nuestro, por ejemplo, sería suficiente para crear dentro de nosotros ese espacio de resonancia donde todo cobra sentido y se ve reflejado en lo que hacemos o dejamos de hacer.
Lo que experimentamos desde fuera, no llama la atención, pero luego pasa y se olvida en el rincón devoto de la rutina inútil. Lo que experimentamos desde dentro, en soledad, silencio y apertura íntima, se queda para siempre grabado e iluminando en medio de la oscuridad más cerrada. Y eso es lo que la Iglesia olvidó y dejó atrás cuando dividió y separó la experiencia interior de Dios, arrinconándola y enrareciéndola en los monasterios y dedicándose al cultivo de las posesiones pontificias, investiduras y asesinatos en cruzadas, inquisiciones y guerras de religión, contra todo hermano que no le diese la razón a su conceptp de la "gloria de Dios".
No es extraño, Castillo, -con todos mis respetos- que viniendo de donde vienes, y habiéndote formado en esa contradicción constante y absurda, ahora afirmes que el problema es Dios.En el fondo estás formulando lo mismo que el propio papa y los obispos confirman con el modo de vida y de pensamiento.
LANZA DEL VASTO:
Oh , Dios de verdad,
que los hombres distintos llamamos con distintos nombres,
pero que eres el uno, único y el mismo,
que eres el-que-es,
...que estas en todo lo que es
y en la unión de todos los que se unen que estas en las alturas y en el abismo,
en el infinito de los cielos y en la sombra del corazón como una ínfima semilla.
Te alabamos, señor, por lo que nos otorgas
ya que esta plegaria es el otorgamiento,
ya que al dirigirnos juntos a ti,
elevamos nuestra voluntad,
purificamos nuestros deseo,
y nos reconciliamos.
¿Y que más pedir si esto esta cumplido?
Si, qué pedir sino que esto dure, oh eterno,
a lo largo de nuestro día y nuestra noche,
sino amarte lo bastante para amar a todos los que te aman y te invocan como
nosotros.
Lo bastante para amar a los que te oran o te piensan de otro modo,
lo bastante para desear el bien a los que nos desean el mal,
lo bastante para desear el bien a los que te niegan o ignoran el bien de
volver a ti.
Danos la inteligencia de tu ley, señor,
el respeto maravilloso y misericordioso por todo lo que vive,
el amor sin reverso de odio,
la fuerza y el gozo de la paz.
Amén.
Hola Jose Maria un fuerte abrazo, lo primero, con respecto al tema, pienso que el hombre ha dejado de lado su relación personal con Dios, para someterse a una serie de ritos y de normas, que lo que han echo ha sido deformar más aún si cabe nuestra relación personal con Dios.
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