No sé si, cuando el lector de IDEAL tenga este breve escrito ante su vista, el hecho al que aquí me refiero estará resuelto. En todo caso, y sea cual sea el momento que este asunto se resuelva, creo que da pie a que todos pensemos en el problema que plantea. Porque es un problema que nos concierne a todos.
La noticia es conocida. En la cárcel de Granada, ha estado ingresado un preso, Miguel Montes Neiro, el preso más antiguo de España, que se ha pasado 35 años en prisión, sin haber cometido ningún delito de sangre. Hace más de quince días, tras el clamor popular de 50.000 personas, que firmaron una petición de indulto, en el último consejo de ministros del Gobierno anterior, fue indultado. Miguel lloraba de alegría, al igual que su familia. Por fin, después de una pena tan prolongada y severa, este hombre iba a pasar una Navidad con su familia. Pero no ha sido así. Miguel se ha pasado la Navidad en la cárcel. Y lo peor es que, hasta hace pocos días, no sabía cuándo podría salir de la prisión. ¿Por qué? En definitiva, porque la burocracia y el "papeleo", que exige la aplicación de una decisión de este tipo, requieren su tiempo. Además, se ha dicho en Granada que el funcionario que lleva estos asuntos "estaba de vacaciones". El hecho es que este hombre, que legalmente debía estar en su casa desde hacía más de dos semanas, siguió metido entre rejas. Y esto, precisamente, en unos días en los que todo el mundo suspira por estar con los suyos y gozar del cariño de la familia.
Lo más lógico, que a cualquiera se le ocurre, es que este hecho demuestra que la administración no está al servicio de los ciudadanos, sino que los ciudadanos estamos todos sometidos a una administración que, con frecuencia, resulta insoportable. De forma que, en lugar de facilitarnos la vida, lo que hace esta dichosa administración es que nos complica la vida hasta hacérnosla más dura de lo que ya es. ¿No sería éste uno de los grandes asuntos que - entre otros - el Gobierno tendría que resolver y resolverlo con urgencia?
Pero, si hablo aquí de esta cuestión, es porque el caso de Miguel Montes Neiro pone en evidencia los despropósitos y atropellos que produce el Derecho Procesal vigente en España, tal como, de hecho, funciona. Yo no soy experto en esta materia. Pero es que los hechos son tan clamorosos, que hasta los ciegos y los ignorantes nos damos cuenta de lo que sucede, constantemente, en la administración de justicia de nuestro país. Me limito a recordar dos casos, que ocurren con frecuencia y son bien conocidos. Dos individuos cometen el mismo delito. Pues bien, de acuerdo con las leyes vigentes, el juez manda a los dos delincuentes a la cárcel. Pero resulta que uno de los delincuentes es rico y el otro es pobre. De donde resulta que, si el juez así lo ha dispuesto, el rico paga una fianza y se va a su casa, mientras que el pobre, como no puede pagar, va derecho a la cárcel. Conclusión: los ricos tienen unos derechos de los que carecen los pobres. ¿Y luego decimos que, constitucionalmente, somos todos iguales en dignidad y derechos? Otro hecho. Los delincuentes que tienen dinero, acuden a un buen despacho de abogados que les sacan las castañas del fuego, mientras que los delincuentes, que no tienen donde caerse muertos, se tienen que apañar con un "abogado de oficio", que seguramente será una buena persona y un profesional bien preparado, pero que también puede ser un inexperto, y que no tendrá los "medios" que se manejan en un buen despacho de abogados. Total, que el delincuente con dinero estará pronto en la calle (si es que va a la cárcel), mientras que el delincuente pobre se puede pasar la vida entera en la cárcel, como le ocurrió, hace unos años, a un preso en la cárcel de Teruel, que se murió en la prisión, después de no sé cuántos años esperando que la vista de su caso se llevara a los tribunales.
El Derecho ha sido elaborado y perfilado por quienes han tenido poder para hacerlo. Aunque cueste trabajo decirlo, es el "Derecho de los poderosos". Y, como es lógico, los poderosos han redactado sus "derechos" de acuerdo con sus "conveniencias". De ahí, "la profunda y creciente crisis del Derecho en que vivimos", como ha dicho el profesor Luigi Ferrajoli. Y lo grave del asunto es que todo esto nos viene a decir que no todos estamos igualmente protegidos por las leyes. La solución sólo puede estar en la defensa efectiva de los derechos fundamentales, que serían, a juicio del mismo Ferrajoli, "la ley del más débil". ¿No es ya hora de que todo esto se tome en serio? ¿Es que no ha llegado todavía el momento de que los pobres se sientan más seguros y más protegidos?
Y, para acabar, me pongo al parche antes de que me salga el grano. Si alguien me dice que no me meta a hablar de asuntos de Derecho, puesto que de eso no entiendo, yo le diré, al que piense eso, que con frecuencia me quedo de piedra cuando veo que de Teología hablan, opinan, dogmatizan y pontifican los que saben de eso y los que no tienen ni idea de lo que dicen. ¿Por qué de Medicina o de Derecho sólo pueden hablar los que han estudiado esas cuestiones tan complicadas? ¿Es que lo de Dios es menos complicado? Si hubiera menos teólogos y más creyentes, nos iría tan estupendamente como el día que no hicieran falta los abogados y los jueces porque todos habríamos llegado a la cima de la honestidad y la honradez. El día que eso sucediera, yo no tendría nada que decir, entre otras razones, porque las cárceles estarían vacías.

9 comentarios:
La utopía de la sociedad sin derecho se entiende que es un ejemplo extremo que nunca existirá.
No hace falta irse comparar ricos y pobres para ver que las cosas son como se describen en este post.
También entre ciudadanos del mismo nivel social, se dan diferencias alarmantes, los jueces, es duro decirlo, están al servicio del que tiene la sartén por el mango, es decir, el poder. Vergonzoso.
Y tampoco hay que poner demasiados ejemplos de lo que ocurre cuando alguien en este país quiere cambiar las cosas y da donde duele, se entera a base de bien de que se ha metido en terreno "sagrado"
Como Procurador de los Tribunales que está adscrita al turno de oficio, no puedo estar más en desacuerdo sobre lo que se dice acerca de dicho turno de oficio en esta entrada.
Parece que los ciudadanos creen que el turno de oficio es algo así como la segudna división de los profesionales de la justicia, donde van a romper mano o a ganarse la vida los más jóvenes o inexpertos. Pues de eso nada. Para empezar, la ley exige que un abogado haya ejercido como tal al menos durante dos años antes de poderse apuntar al turno de oficio; esto ocurre, precisamente, para garantizar a los ciudadanos el derecho a tener un buen profesional llevando su caso, con un mínimo de dos años de experiencia. Yo llevo ocho años en el oficio (cinco como oficial habilitada y tres como procurador colegiada) y estoy adscrita al turno, y conozco a profesionales que llevan décadas en la profesión y también lo están.
Porque esa es otra cosa: teniendo en cuenta la miseria que nos pagan en el turno (cuando lo hacen, que llevamos más de 9 meses sin cobrar) nadie puede vivir sólo se los asuntos del turno. Todos los que estamos adscritos a él, también llevamos asuntos nuestros privados. Sin ir más lejos, al menos uno de los miembros de la Junta Directiva del Colegio de Abogados de Valencia es abogado e oficio aparte de llevar sus propios asuntos, y no creo que eso coincida con la imagen de "abogado joven e inexperto". Hay abogados y procuradores que se jubilan en menos de 10 años y siguen llevando asuntos de oficio.
Y, sobre todo, eso que dice de que "los despachos más grandes tienen más medios" no tiene ningún sentido, ya que lo grande o pequeño que sea un despacho, o lo lujosos que sean sus muebles, no suponen ninguna diferencia a la hora de defender a un cliente. Para ser abogado o procurador, lo único que se necesita es una habitación con las siguientes cosas: una mesa, una silla, un fax, un ordenador con impresora y acceso a internet, un teléfono fijo y un móvil, una recopilación de códigos legislativos, un armario archivador y material de oficina básico (papel, bolígrafos, grapas, tinta, post-its, etc). ¿Que luego resulta que tienes dinero y te montas un despacho alucinante con aire acondicionado, figuritas de Lladró y muebles de anticuario? Pues mejor para el abogado o el procurador, que está más a gusto, pero eso no va a suponer ninguna diferencia a la hora de defender al cliente, ya que ahí lo que cuenta es saber manejar las leyes, la jurisprudencia, leerse bien el asunto y estar atento a los plazos. Y para eso basta tener lo que ya he ennumerad antes y un buen cerebro, que afortunadamente no es (todavía) algo que se pueda comprar.
Así que, por favor, le ruego que se informe un poco más antes de denigrar de semejante manera a los profesionales que estamos adscritos al turno de oficio, porque estamos sobradamente preparados para llevar los asuntos tan bien como puedan hacerlo los compañeros que no están adscritos, y sobre todo, repito, porque todos nosotros llevamos también asuntos privados nuestros, que es con lo que realmente subsistimos, porque el dinero que sacamos del turno es más una ayuda al presupuesto que otra cosa.
La justicia humana es lo más inhumano que existe. Lo más marciano y lo más irracional. Es simplemente un comercio y un engaño, donde hasta un juez honrado y justo, se puede convertir en reo y víctima del sistema, si a ese juez se le ocurre investigar o procesar la indecencia del sistema en cuestión, apuntando a cualquier "vaca sagrada" e intocable que forme parte del tinglado. Véase el caso Garzón, por ejemplo.
Y por lo que se refiere a los ciudadanos normales, ya se sabe que están indefensos ante la máquina justiciera, que no justa, de Matrix.
A ver qué hace ahora el robot leguleyo con Urdangarín & Cia...
Respondo a ESTELWEN ANCÁLIMË:
No he pretendido, en modo alguno, meospreciar a los letrados "de oficio". Si he dado pie para ello, pido las debidas diculpas. ´Lo que he querido decir se explica echando mano de una pregunta: ¿alguien se imagina que el Sr. Urdangarin o el Sr. Camps, para defender su inocencia e impunidad, van a ir en busca de un letrado "de oficio"? No es cuestión del ornato del despacho, sino de poder del letrado. Y no entro en el problema de fondo de lo que entraña "hacer justicia" y el "poder" de los que la gestionan.
Atentamente,
José M. Castillo
Muchísimas gracias por contestar a mi comentario, sr. Castillo :-)
Le insisto en que no hay ningún abogado que lleve sólo turnos de oficio, todos los que estamos en el turno llevamos también asuntos de clientes privados; no existen los abogados "de oficio", existen los abogados sin más, y unas veces llevan asuntos del turno y otras veces los llevan de clientes privados.
Obviamente, Urdangarín no va a ir a un abogado de oficio, pero no porque sean peores profesionales sino porque la Comisión de Asistencia Jurídica Gratuita no concede el derecho a asistencia de turno de oficio a ninguna persona cuya renta esté por encima de cierto mínimo. Se supone que tener un letrado y un procurador del turno es una ventaja, no una desventaja, porque la única diferencia entre un letrado de oficio y un letrado que no es de oficio, es que al primero le pagas y el segundo te sale gratis. Vamos, que Camps y Urdangarín podrían ir a pedir asistencia jurídica gratuita, y directamente no se lo concederían aunque ellos quisieran.
Insisto es que ningún letrado tiene más poder que otro. Pensar algo así, es tan absurdo como pensar que la bendición administrada por el obispo de Madrid tiene más valor que la del obispo de Barbastro, sólo porque Madrid es más grande. La ley es la misma para todo el mundo, y los jueces (y esto lo digo con conocimiento de causa, de primera mano) JAMÁS le dan importancia a quién es el letrado, o a si el letrado es del turno o privado. Los jueces se las saben todas y ese tipo de custiones les dan veinte vueltas. Para ganar un asunto, insisto, lo que le hace falta a un abogado es tener labia, rapidez de ideas, inteligencia, haberse leído bien el asunto y tener claro las leyes y la jurisprudencia que hay que aplicar. Y eso lo puede hacer cualquier letrado decente que se haya estudiado el asunto, no hace falta ser de un despacho famoso.
Digo más; a veces, los abogados de despachos famosos a veces entran en los bufetes más por enchufismo (son "hijos de" o "amigos de") que por su propia valía.
Sea como sea, yo le aseguro que en ningún caso va a tener usted más posibilidades de ganar un asunto o de ser declarado inocente, con un letrado privado que con un letrado de oficio, siempre y cuando el letrado sea una persona inteligente, competente, y que se haya estudiado bien el asunto. Y, por supuesto, que tenga posibilidades de ganarlo, porque si las pruebas en su contra están absolutamente claras, ni aunque tenga al mejor abogado del mundo se va a librar de la cárcel. ¿Por qué? Porque entonces el abogado contrario pone un recurso de apelación, y en casos especialmente flagrantes se podría denunciar al juez por prevaricación. Y, créame, en este país a los jueces que yo conozco se la suda bastante quién esté en el banquillo, lo que les importa es lo que diga la ley. Y ninguno se va a jugar su puesto de trabajo, su jubilación o su prestigio sólo porque una parte tenga un abogado más famoso que la otra.
No dudo que a algunos jueces les dé igual quien esté en el banquillo. De lo que tampoco dudo es que cuando una trama ilegal y corrupta llega al poder, también elige magistrados a su medida, dada la poquísima independencia de poderes que "gozamos" en España.Por eso puede darse el caso de que varias señorías la tengan tomada con una señoría demasiado incómoda para el sistema habitual y lleguen a procesarla con toda legalidad (!¡) por defectos de forma dejando impune el delito de fondo. Una justicia a medida, como un traje hecho por un buen sastre. Qué mundo de sugerencias ¿verdad? Colar una hormiga y tragarse un elefante.
Cuando la ley funciona sólo como norma mecánica y carece de ética, se convierte en una trampa para justificar aquello que en teoría se debería condenar sin reparo alguno. La ley debe servir para mejorar al hombre y estimularle para que sea verdaderamente libre y responsable de sus actos, no para que hombres influyentes y millonarios la usen como pantalla protectora y como arma de control sobre los que no tienen poder ni dinero para contratar a los mejores malabaristas de la trampa jurídica.
Respondo, de nuevo, a la Sra. Estelwen Ancálimë:
Le agradezco sinceramnte la información que me da sobre los abogados de oficio. Es importante saberlo, para mí y para todos los que visitan el blog. Pero insisto porque me parece que estamos ante un asunto de enorme importancia. Se sabe que España ocupa uno de los primeros puestos europeos en tasas de encarcelamiento. ¿Se ha hecho un estudio serio y fiable del estatus social y del nivel cultural de la población encarcelada? ¿Qué porcentajes arroja ese estudio? ¿Por qué hay una notable mayoría de internos que carecen de estudios superiores y de medios económicos? ¿Por qué los mayores responsables de la crisis económica actual están en la calle y son personas que se hacen respetar? ¿No idealiza Vd la independencia, autonomía y libertad políticas de los jueces? Yo respeto y admiro a los abogados de oficio. LO que no puedo aceptar es el sisstema judicial y penitenciario español tal como de hecho funciona. Y eso, estimada señora, no se despacha ponderando genéricamente a jueces y abogados.
Está claro que el presupuesto que se debe gastar en mantener y perfeccionar el sistema penitenciario y los poderes punitivos de la dura lex ad hoc, es el mismo que se ahorra en educación y en salud psicoemocional. Y que lo que no resuelven escuelas y familias por falta de medios y de preparación, lo debe esconder y camuflar una cárcel "modelo" (no sabemos de qué pasarela ¡Qué ironía!)
Un país que gasta más en reprimir y castigar que en educar en ética y valores humanos y en prevenir, es un fracaso de sociedad y no sólo por culpa de los gobernantes ineptos y corruptos, sino precisamente porque esos elementos son elegidos como la creme de la creme, por quienes aún están más verdes en pillería y en prepotencia. Eso demuestra que si los votantes llegasen a esos cargos harían los mismo.
De este desastre sólo salva el despertar de la conciencia, primero, como un punto de ignición individual y simultáneamente, colectiva.Por contagio y proximidad afectuosa y solidaria.Ahí es donde las leyes se convierten en justas, por amor práctico.
Estimado sr. Castillo:
Yo sólo puedo hablar de lo que conozco. Evidentemente, los jueces son personas, y como tales los hay mejores y peores. De lo que sí estoy segura es de que yo, a día de hoy y en base a mis ocho años de experiencia laboral como procurador, nunca me he encontrado con un juez que haya dictado sentencia en base a sus afinidades políticas o a un soborno. En los juzgados de lo Contencioso-Administrativo de Valencia, por ejemplo, he visto muchas sentencias condenatorias contra Ayuntamientos y otros organismos administrativos de mi provincia, lo cual no sucedería si los alcaldes tuvieran "comprados" o influenciados a los jueces.
¿Que los jueces a veces se equivocan? Seguro. ¿Que puede haber jueces que se dejen influír por sus opiniones políticas a la hora de juzgar? Por poder puede que haya alguno, pero le aseguro que ni es lo normal (jamás me he encontrado con un caso así), ni es algo que pueda hacerse alegremente, porque existe el delito de prevaricación (dictar una resolución a sabiendas de que es injusta), y existen los recursos de apelación frente a un tribunal susperor en caso de que la sentencia no le parezca bien a la parte contraria. Porque no debemos olvidar que en un juicio siempre hay dos partes, y por muy corrupto que pueda llegar a ser un juez, no puede negarse a aplicar la ley si las pruebas están claras, porque le van a apelar la sentencia y le van a denunciar por prevaricación.
Respecto a la tasa de encarcelamientos que comenta usted y el bajo nivel de estudios de los encarcelados, ignoraba esos datos, pero no me sorprenden. Debe usted tener en cuenta que, de todos los presos que se encuentran en prisión, la mayor parte de ellos está ahí por algún asunto relacionado con las drogas (bien por traficar, bien por robar para conseguirla). Las personas que hacen estas cosas suelen hacerlo porque están desesperadas y no tienen bastante dinero para comer y/o pagarse su adicción. Y suelen ser mayoritariamente inmigrantes, gente de barrios marginales y delincuentes de poca monta.
Estoy totalmente de acuerdo con usted en la necesidad de enjuiciar YA a todos los políticos y banqueros sinvergüenzas responsables de la crisis y la miseria en este país, que de ningún modo deben quedar impunes. Pero el principal problema para que esto no se haga no son los jueces, sino los propios políticos delincuentes, que se tapan los unos a los otros y, lo que es peor, legislan mal, haiendo leyes económicas injustas que dejan resquicios y agujeros legales hechos a propósito para poder hacer sus tejemanejes, cuando no se dedican a falsear facturas (poniendo, por ejemplo, una comilona en El Bulli de 5000 euros de factura como "gastos de representación" a cuenta de fondos públicos, viajando en primera clase y en hoteles de cinco estrellas porque claro, como es a cuenta de la Administración...), y nadie se entera porque se tapan los unos a los otros. Si nadie se chiva porque todos hacen lo mismo, ningún juez se va a enterar.
Vamos, que es el típico caso del zorro que guarda el gallinero, o de "¿quién vigila al vigilante?", y eso poco tiene que ver con la independencia del poder judicial.
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