domingo 11 de diciembre de 2011

No hagamos más daño a la Iglesia


San Pablo tenía una obsesión: vivir de tal manera que su conducta no fuera para nadie motivo de alejarse del Evangelio. Era ésta una obsesión que tenía un fundamento muy serio: Pablo sabía que todo lo que aleja del Evangelio, por eso mismo aleja también de la Iglesia. Y esto era, sin duda alguna, lo que más le dolía al apóstol Pablo.
Este razonamiento, tan sencillo y tan claro, es el argumento que Pablo utilizó siempre para justificar por qué, teniendo tanto que hacer, no renunció nunca a su trabajo, el oficio duro de fabricar tiendas de campaña, con el que se ganaba la vida. Pablo sabía que la predicación del Evangelio y la organización de las comunidades ("iglesias") le daba derecho a vivir de esa tarea en favor de los demás. Pero Pablo repite, una y otra vez, que él renunció libremente a ese derecho "para no crear obstáculo alguno al Evangelio" (1 Cor 9, 12; 1 Tes 2, 9; 2, 6-12; 4, 10 ss; 1 Cor 4, 12; 9, 4-18; 2 Cor 11, 7-12; 12, 13-18; Hech 20, 33-35; cf. Hech 18, 1-4). Por tanto, Pablo sabía que, a veces, vivir de la religión, le crea problemas a la religión. Por eso Pablo cortó por lo sano. Y, en consecuencia, vivió de su trabajo, como todo hijo de vecino.
La consecuencia, que se deduce de lo dicho, es clara: lo mejor que puede hacer la Iglesia, para tener credibilidad ante la gente, es renunciar a beneficios y privilegios económicos, a los que en otros tiempos tuvo derecho, para recuperar el crédito que ha perdido. Y, sobre todo, porque ahora mismo hay gente que pasa hambre y sufre necesidades apremiantes.
Es necesario - precisamente por amor a la Iglesia - recordar estas cosas en este momento. Los medios de comunicación acaban de difundir la decisión que ha tomado el Gobierno de Mario Monti en Italia. Se trata de la decisión según la cual la Iglesia queda exenta de pagar el Impuesto de Bienes Inmuebles (ICI). Y es importante saber que ese impuesto, en Italia, supone mucho dinero, cantidades asombrosas de dinero. Porque los bienes inmuebles de la Iglesia, en Italia, son muchos miles de edificios de todo tipo. Sería estremecedor saber la cantidad total de posesiones que la Iglesia tiene en la atormentada Europa. Y sería más estremecedor aún poder precisar la cantidad de dinero que la Iglesia deja de pagar por los privilegios económicos y beneficios fiscales de los que disfruta en este continente en bancarrota. ¿Sabe mucha gente que la Iglesia española ha alcanzado con Zapatero más privilegios fiscales que tenía con Franco? Esto es tan cierto que, sobre este punto, se ha escrito - que yo sepa, por lo menos - una tesis doctoral bien documentada.
Así las cosas, la pregunta que tenemos que hacernos todos los que nos interesamos por el bien y la ejemplaridad de la Iglesia, quienes afirmamos que nos interesa y deseamos que haga el mayor bien que esté a su alcance, es una pregunta tan sencilla como fuerte: lo más ejemplar que la Iglesia podría hacer en Europa, en este momento, ¿no sería dar un decreto obligando a todas las diócesis e instituciones religiosas a renunciar a todos los privilegios económicos de los que gozan y de los que se aprovechan abundantemente? Quiero decir: ¿no sería lo mejor, que la religión podría hacer en esta situación de crisis, ofrecer a los parados, a los sin techo, a los "nadies", todo el dinero del que ella se beneficia a base de privilegios económicos que nadie más que la Iglesia tiene? Es verdad que la Iglesia, mediante CÁRITAS y tantas otras obras benéficas ayuda a miles de gentes necesitadas. Pero, ¿no es cierto que ayudaría indeciblemente más renunciando a todo el dinero que percibe por tantos otros capítulos que nada tienen que ver con la beneficencia?

12 comentarios:

Que mal dijo...

¡Vaya amigo de la iglesia, Castillo, tu eres un Judas traidor!

Pero uno de ellos era demonio

Julio Garbí dijo...

Qué lucidez y que honestidad evangélicas demostraría la iglesia católica si hiciese como San Pablo, es decir si se limitase a vivir de su trabajo profesional e hiciese su misión como tantos pastores protestantes que son maestros, mecánicos, panaderos o médicos o funcionarios.Y no digo nada si pagase el IBI en España o el ICI en Italia y eso colaborase a la creación de empleo y a la mejora de condiciones sociales, dada la cantidad de edificios que posee.
Qué buen ejemplo sería para los políticos "profesionales"que hacen lo mismo que la Iglesia: vivir el resto de su vida de los provilegios que han adquirido en lo que teóricamente sería un servicio noble y desinteresado al bien común.

Y no me extraña nada que Zapatero haya colocado a la iglesia al nivel económico y de privilegios que tuvo en la dictadura, porque en ese tema ancestral de la religión como cultura y costumbre en comandita con la política y el parné, desafortunadamente, no ha habido transición alguna todavía.

Siglos y siglos de oscuridad histórica e histérica, de espaldas a la ilustración, a la formación autónoma de la conciencia que luego podrá elegir como relacionarse con lo trascendente, pero en cívico y en respetuoso, ése es el daño que llevamos puesto, como un capuchón de nazarenos procesionales, que sólo nos deja ver poquísimo, mientras los costaleros que son los pobres, los precarios, tiran del paso y del peso, la iglesia-negocio se pone las botas sin pensar en nada más que en pasar el cepillo.
¿Con qué autoridad, luego, muerde la mano que le da de comer? ¿Quién se la va a tomar en serio, más allá de la costumbre rutinaria del sermón punitivo por un lado y sin remilgos ante el pastón por el otro?

juan dijo...

Es normal que Jesús dejo dicho que habéis convertido el templo en una cueva de ladrones en esa ocasión en los evangelios.Si eso se haría quizás el cristianismo crecería a un paso de gigante en las personas pero esta en declive por el mal ejemplo que dan quien dice ser representantes de Dios en la tierra.

fernando navarro dijo...

Aunque para algunos se trate de un artículo "que traiciona" a la Iglesia, a mi me parece una exposición sincera, honesta y valiente viniendo de alguien creyente, por tanto, muy respetuosa.

Me quedo con la invitación a la reflexión que propone el Sr, Castillo. Reflexión individual y colectiva, y como no, también para la Iglesia. Mi experiencia como "padre" que soy es que mis acciones, mi vida, mi ejemplo ha educado a mis hijos mucho más que mil discursos y conversaciones, y así Pablo entendió su vida, y sin acritud, la Iglesia debería reflexionar sobre esto, es imposible pedir una revolución interior al ser humano partiendo de una Iglesia que está unida al capital y no se pone al lado y al nivel del más necesitado como es inútil que los políticos nos pidan ajustes sin que ellos den muestras de una reducción clara de privilegios. Ninguno de ellos son creibles, y ahí está la clave...

no dijo...

Que no hombre, no podeis disimular vuestro odio a la iglesia y a su doctrina.

Pepito Grillo dijo...

Querido don Contreras,en todas tus variantes, mucho me temo que aquí el único odio es el tuyo por lo que no entiendes ni respetas. Es tu problema. Y bastante debes tener con él, porque menudo rollo estar constantemente a la greña sin que nadie te discuta, salvo tú mismo. Jopé, tío o tía, qué aburrimiento ¿no?

Diego Escribano C. dijo...

Muy interesante reflexión.

Nemesis dijo...

Estimado José Mª.

Siempre me había llamado la atención que Pablo vivía de su trabajo, y si alguna vez recibía donativos lo dedicaba a ayudar a las comunidades más jóvenes.

Es cierto que con los años mucha gente ha hecho su forma de vida, el vivir a costa de los demás.

Siempre me han parecido muy loables los famosos "curas rojos" que vivían de su trabajo y que luego dedicaban su vida a Jesucristo.

Por consiguiente estoy totalmente de acuerdo con su blog.

Si Jesucristo no tenía ni donde caerse muerto ¿Porque a acumulado tantos bienes la iglesia?

Esto me recuerda a la famosa película de "Las Sandalias del Pescador". Pienso que una actitud como esta por parte de la iglesia atraería a mucha gente a la misma, pues como decía un párroco que tenía "no hay mejor evangelizador que fray ejemplo".

En cuanto a otros comentarios no muy afortunados, pues le digo lo de siempre. Hay mucha gente en la iglesia que se han acomodado y aburgesado a tal nivel que denunciar lo que se está haciendo mal para ellos es atacarla, y no saben que los que decimos los defectos de la iglesia es porque la amamos y queremos que vuelva al mensaje original.

Venga que siga teniendo un buen Adviento.

GIORDANO BRUNO dijo...

Iba yo a escribir mi comentario, por cierto mi enhorabuena J.M.Castillo, aunque Saulo,Paulo o
Pablo, no es santo de mi devoción,
cuando me acordé de un escrito de
un hombre al que profeso eterna gratitud,LUIS ALEMAN MUR, que titula, "La venganza de la Torá",y
me dije: "Mejor que esto no lo puedes hacer".Así es que remito a los que quieran a leerlo en su
blog.
Por otro lado siento que contra
el aprecio de casi todos, alguien
arremeta contra la persona, utilizando el insulto, a falta de
ideas.Fiel representante de aquella
España que en vez de pensar....

que no dijo...

Pepito, no se si te has dado cuenta de que demuestras lo contrario de lo que dices.
¡Que no te enteras Contreras!

Pepito Grillo dijo...

Pues si tú lo dices, tus razones tendrás.

Anónimo dijo...

Al Cesar lo que es del Cesar.
El dinero que se recauda en los impuestos no necesariamente es administrado ni utilizado de la mejor manera posible. No siempre ayuda al desvalido ni produce ningun bienestar social. al contrario un gran porcentaje de los impuestos recaudados simplemente son utilizados para mantener una burocracia que se comporta como un parasito de la sociedad.
En todo caso la iglesia al pagar impuestos sobre los bienes que tiene, el dinero lo sacaria del pueblo, de las mismas personas que dan la limosna.
Su articulo es muy interesante, pero me gustaria ver un poco mas de balance en su enfoque.

 
eliminarECM20100818