sábado 24 de diciembre de 2011

Navidad, ¿dogma o forma de vivir?


 La Navidad es una fiesta religiosa que tiene su origen en lo que de ella cuentan los evangelios de Mateo y Lucas. Pero ocurre que los relatos de los evangelios, sobre el nacimiento de Jesús y sus primeros años de vida, son tan fantásticos que a mucha gente le causan extrañeza y fundadas sospechas de si todo eso merece o no merece crédito. Hablar de apariciones de ángeles, nacimientos milagrosos, sueños celestiales, visiones, magos de países lejanos, un tirano genocida de niños inocentes, todo eso resulta sospechoso. Y más raro aún es que el niño, que fue privilegiado por el cielo con fenómenos tan extraños y sublimes, cuando se hizo adulto, no mucho tiempo después de tantas maravillas, apenas volvió a su pueblo (Nazaret), donde todo el mundo le conocía a él y a su familia, los vecinos de la aldea se quedaron asombrados viendo que el carpintero, que ellos conocían, sabía hablar en público y decía (y hacía) cosas que admiraban a la gente (Mc 6, 1-6). Y, lo que es más sorprendente, en su casa y en su familia ni creían en él (Mc 6, 6; Jn 7, 5), sus parientes lo despreciaban (Mc 6, 4) y hasta pensaban que estaba loco (Mc 3, 21). ¿En qué quedamos? ¿Venía del cielo o era un demente extraviado del que ni su familia se fiaba?
Si planteo estas preguntas, no es porque yo ponga en duda la verdad de lo que dicen los evangelios. No lo pongo en duda. Lo que me pregunto es el significado que tienen. Los relatos de la infancia de Jesús, ¿presentan hechos históricos que sucedieron tal como se cuentan? ¿o lo que presentan son relatos simbólicos que contienen un mensaje religioso? Si son hechos históricos, nos enseñan verdades que los creyentes las han de saber y creer. Si son hechos simbólicos, nos ofrecen experiencias de vida que los creyentes han de asumir como las convicciones que guían su vida y sus costumbres. En el primer caso, se trata de saber unas verdades, que, al ser verdades religiosas, son dogmas de fe. En el segundo caso, se trata de símbolos, que, al ser símbolos de vida, son formas de vivir y pautas de conducta. Por tanto, los evangelios de la infancia de Jesús, ¿nos presentan creencias que pertenecen a la dogmática? ¿o nos ofrecen normas de vida que se sitúan en el terreno de la ética?
No digo etas cosas por ganas de alambicar. Y, menos aún, por poner en duda lo divino y lo humano. Nada de eso. El problema está en saber si, de unos relatos simbólicos, se pueden deducir unas verdades dogmáticas. Eso sería lo mismo que confundir dos planos que, teniendo relación el uno con el otro, son distintos entre sí. Y es que lo importante en la Navidad no es estar seguro de quién fue Jesús y quién fue María. Lo determinante, en estos días, es afrontar en serio si nuestras costumbres, nuestra ética, nuestra forma de vivir tiene algo que ver con lo que fue la vida que llevó Jesús y con las costumbres y el estilo de vida de María. Esto es lo que importa de verdad.
 
 

13 comentarios:

Anónimo dijo...

Llevas toda la razón.

Anónimo dijo...

Efectgivamente, cualquier creyente que, no obstante su fe, no pueda eludir el "empuje" de la razón se ha planteado muchas veces preaguntas-si no iguales-si parecidas.
¿Fueron históricos todos los hechos narrados en los evangelios? Por lo pronto, Jesús no nació en diciembre. Eso está establecido por los estudiosos. En fin, lo importante, es la for,a de enfocar el tema del P. Castillo. Como siempre, creo que lleva razón.
Miguel

Migueli dijo...

Gracias, Castillo por este christma tan clarito y desestabilizador de falsas seguridades.

Hablo sólo desde mi experiencia particular no pretendo pontificar en nada. Del símbolo no se debería derivar ningún dogma, de hecho , en mi caso lo vivo así. Jesús, la vida y su forma de entenderla, es un estímulo, un refuerzo, un empujón directo y desmantelador de componendas, que en momentos de duda y de comida de tarro ante la realidad me lleva a preguntar "¿Qué harías tú, Jesus, en este momento, en este caso?"y tengo que decir que nunca falla la respuesta. En todo caso, el fallo es mío cuando no la quiero admitir y hago lo contrario u omito con cincuenta mil excusas, lo que está clarísimo si lo miras, como él dice, con ojos inocentes.

Se ha construido un bunker mental muy fariseo y opaco alrededor de una frescura tan desarmante, que tira por los suelos el montaje cuando la dejas hablar dentro de ti. Entonces es cuando el evangelio pasa de ser un símbolo a ser tu guía material. No es un dogma sino un flexo que alumbra tu oscuridad. Siempre que no temas los resultados y que le des permiso para funcione en ti.

Jaime López dijo...

El evangelio como modelo creo que desborda el concepto cerrado y circunscrito a una sola religión, cultura o fe. Evangelio, buena noticia, puede ser cualquier manifestación de esos valores en cualquier contexto. De hecho los encuentro en muy diversos puntos de referencia. Y lo que más me sorprende saludablemente, es que todos coinciden en la misma vía de la ética solidaria y de la coresponsabilidad del amor de unos por los otros.

ana rodrigo dijo...

Si los relatos del nacimiento de Jesús están llenos de fantasías, si las celebraciones de estos días están llenas de parafernalias alucinantes y si le añadimos lo de la “burra que va cargada de chocolate”, y que “los peces beben en el río”, y o que “Holanda ya se ve, ya se ve” o que “la virgen se está peinando entre corina y corina”, es decir los villancicos populares, llegaríamos a la conclusión de que estas fiestas despistan bastante a propios y extraños con vistas a lo que fue la vida de Jesús y lo que deben ser nuestras propias vidas.

Para no aguar las fiestas, nos quedaremos con las manifestaciones de cariño, de amistad y de buenos deseos de unos para con los otros que con tanta sinceridad nos hacemos estos días. Algo es algo. No viene mal que nos sirva de oportunidad para hacernos este tipo de manifestaciones tan humanas y tan necesarias.

Así que cumpliré el rito de desearos, a quienes me leáis, mucha felicidad.

ana rodrigo dijo...

Errata: donde dice corina, debe decir cortina, como es obvio.

Feliz Navidad dijo...

Ni hablar, la navidad es toda verdad como el resto del evangelio,y aunque no tengais fe:
Feliz Navidad

Virginia dijo...

Estoy de acuerdo con J.Mª Castillo y con Ana Rodrigo. Estas fiestas se han perdido por el camino. Primero, porque como dice el anónimo del principio, Jesús no nació en diciembre, sino en primavera, cuando los pastores pueden sacar los rebaños a pastar, porque en invierno no hay pasto ni el tiempo frío permite acampar por las noches.

La Navidad es un apaño posterior a la imperialización del mensaje de Jesús después de Constantino, con añadidos del culto de Mitra y a los "misterios" eleusinos, unido todo ello al empeño católico-romano de ir sustituyendo celebraciones paganas, como la del solsticio de invierno, por fiestas de significación cristiano-dependiente. La buena noticia de Jesús precisamente era qie las religiones externas carecen de importancia y que él había venido para enseñarnos a interiorizar el culto a Dios haciendo su amor visible en el amor al prójimo, no en novenas, romerías, zambombas, carracas y pavo o cordero asesinados como ritual culinario y celebrativo del nacimiento de alguien que estaba en las antípodas de tales verbenas pías y tales exageraciones gastronómicas y despilfarradoras, en un mundo lleno de desigualdades y olvidos gravísimos.

De todos modos y por encima de inexactitudes cronológicas y barbaridades varias, lo importante es que si estos festejos nos sirven para acercarnos más y para mirarnos con más ternura y bondad, benditos sean y ojalá ese contexto cálido, próximo y noble, durase todo el año.

Virginia dijo...

¡Y Feliz Navidad para todos los hombres y mujeres, de todo el mundo,con buena voluntad!

Beatriz Basenji dijo...

Para cada uno de nosotros el advenimiento de Jesús tañe de formas diferentes en nuestro propio Espíritu.Dado que los Cristianos lo hemos elegido como MODELO,seguro que estamos muy lejos de una imitación de su preciosa vida, pero SI ESTAMOS COMPROMETIDOS con ese AMOR CUYO MANDATO INTRODUJO EN NUESTRO VIVIR.Dos mil años después,continuamos revolcándonos en guerras,genocidios,hambrunas decretadas,millones de refugiados que son arriados como rebaños de ovejas por los diversos países.El odio reina .La avaricia y la codicia han desatado el espanto sobre la Tierra.Existen enemigos de hace 5 mil años,matándose día tras dia sin compasión.Dejando cientos de miles de seres mutilados.Niños huérfanos,condenados a repetir la sinrazón de sus antepasados.Cometemos toda clase de errores y maldades ,luego vamos y nos confesamos,somos perdonados.¿Somos perdonados?¿Esto es ser Cristiano?No nos engañemos.Cuando un bello jarrón de porcelana se ha roto,un gran artesano puede engañar a nuestro ojo y hacernos creer que no ha pasado nada.Pero si miramos a su interior veremos las terribles cicatrices !

Paquita Batallón dijo...

Si una cosa distingue la presencia viva de Jesús en la vida de alguien es la esperanza y el gozo de saber que nada es insuperable y que al lado de las masacres y los destrozos de la animalidad sobrevive el tesón del amor reparador que poco a poco va creando una onda consciente que limpia, regenera, sana y pone en pie lo que está caído, por medio del perdón profundo y la regeranación del tejido humano. Del cambio real y la liberación ¿acaso podríamos subir al Himalaya con quinientos kilos de piedras encima?

Hay que estar muy ciegos para no relacionar el egoismo, la locura y la irresponsabilidad de nuestras pequeñas y miserables hipocresías con la gran mentira que domina el mundo.

Si queremos un mundo mejor, hay que construirlo. Jesús no vino a resolver la papeleta que nos toca resolver a cada uno, sino a darnos las pautas y a decirnos donde podemos encontrar el combustible de nuestro motor. La fuente que quita la sed y la ceguera para siempre. De nosotros, de cada uno depende también lo que sucede en el mundo. Nuestra negrura interna contamina y destruye el ánimo y el coraje, como una bomba destruye los cuerpos físicos. Ya está bien de creer que todo se queda en el buenismo del belén y las rutinas ramplonas de la resignación y el lamento de quienes tienen todo resuelto y se quejan por vicio mediático e intoxicación cotilla mientras viven de lujo encerrados en su burbuja. No se acercan a los demás si no es para sacarles algo.

Crecer y avanzar es otra cosa mucho más adulta, comprometida y feliz, sí aunque muchos se escandalicen de la felicidad como trabajo diario junto a quien nos necesita y a quien necesitamos para que todo sea mejor.

Feliz Navidad, claro que sí. Para quien se la curre y se la merezca.Para quien ponga cada día los talentos a trabajar y no se duerma en los belenes mentales del imposible.

GIORDANO BRUNO dijo...

Yo respecto a Yesuá me basta con saber que vino al mundo como cualquier SER HUMANO,; sé que nació
en Palestina, de padres judíos, y
cuando lo consideró oportuno salió
de su casa y de su pueblo para contarle a todos los que quisieron escucharle, que su código de conducta era fiel reflejo de lo que
pensaba, respecto al Dios en el que
creía,que llamó padre-papá,donde los órdenes sociales no coincidían
con los de la cultura de la provenía.Así, las mujeres, los niños, los don nadie eran sus preferidos.Era una inversión de
valores, un cambio de paradigma
de, alcances insólitos.¿Que era una
buena noticia?.Cierto.Pero no para
los que tenían el poder, el dinero
y todos los bienes del mundo.
Pudo decirlo de muchas maneras pero su conducta fue la que fue.Y
aunque han pasado más de dos mil años, esa conducta sigue siendo tan válida como entonces.
Y yo creo que merece la pena seguirle sin alardes, día a día,
y creyendo en el Dios,Padre-Madre
de aquel palestino judío llamado
Yesuá.

Paquita Batallón dijo...

Me has emocionado Giordano B.Gracias por compartir. Está claro que tu fuego interior es mucho potente y hermoso que aquel de la hoguera con que pensaron exterminarte.Y ahí estás tú, un testimonio secillo y hermoso de amor y aprendizaje.
Felices Reyes!

 
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