La caída del muro de Berlín, que hoy celebramos, es también la celebración del hundimiento del comunismo. Con tal motivo celebramos el triunfo de la libertad. Así quedó patente que, en la cultura actual, no se soporta la represión de los regímenes dictatoriales. Hoy es evidente que, para todos los ciudadanos de nuestro mundo, es insostenible un sistema - sea el que sea - que pretende gobernar mediante el mayor control posible sobre el pensaimiento y las decisiones de los individuos. La gente ya no aguanta los poderes absolutos, por más que esos poderes intenten justificar el dominio sobre las personas echando mano de los más altos y sublimes argumentos. El comunismo quiso imponer la igualdad reduciendo o incluso anulando la libertad. Eso no funiconó. Porque sabido es que en los países comunistas no había ni igualdad ni libertad. Una situación así era insoportable. Por eso se hundió.
La caída del muro de Berlín es el símbolo del triunfo de capitalismo. El sistema que afirma defender la libertad, por más que eso lleve consigo un escandaloso y brutal aumento de la desigualdad económica, social.... O sea, el comunismo defendía la igualdad a costa de la libertad. Por el contrario, el capitalismo defiende la libertad a costa de la igualdad. Así, hoy nos enorgullecemos de nuestras libertades, pero nos avergonzamos de las brutales desigualdades, que se agrandan de día en día.
La primera leccion que sacamos de esto es clara: igualdad y libertad son realidades dialécticas. Si se opta por una es a costa de la otra. En la economía de mercado en que vivimos, las cosas no puden funcionar de otra manera. Es un hecho demostrado hasta la saciedad.
¿Se puede remediar o, al menos corregir, esta dieléctica mediante motivaciones éticas, sociales o religiosas?. Hasta ahora, nada de eso no ha servido para mucho. Porque ahora nos damos cuenta de la segunda lección que tenemos a la vista: la fuerza de atracción del poder y el bienestar es mayor que la fuerza de los movimientos sociales y religiosos. Porque tales movimientos están organizados en forma de instituciones condicionadas, ellas también, por los intereses del poder y las ofertas del bienestar.
¿Tiene esto alguna solución? La experiencia también nos enseña que sólo aquellas personas o grupos que se sienten motivados por una mística (religiosa o laica) que es capaz de superar las gratificaciones que ofrece la atracción por el poder y el bienestar, sólo ellos pueden representar, en este momento, una luz y un motivo de esperanza. Es evidente, además, que los místicos de esa esperanza no van a nacer ni crecer en las instituciones sociales y religiosas que actualmente tenemos. Ni las religiones ni los sindicatos producen "místicos ". Más bien, educan "funcionarios ", quizá ejemplares. Pero nunca los funcionarios dieron un giro nuevo a la historia.
La conclusión es clara: necesitamos con urgencia profetas y místicos. Si no llegan pronto, nos espera el caos. El cambio climático, la corrupción de los poderosos y las energías de la tierra no dan para más.
lunes 9 de noviembre de 2009
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11 comentarios:
Hoy es el vigesimo aniversario de la caida del Muro de Berlín. Hoy es la noticia, los grandes de Europa y del mundo se reunen para los magnificos eventos que se están celebrando.
Cayó el Muro de la Verguenza, cayó el Muro de la Infamia, cayó la Cortina de Hierro.
Pero quien habla de los otros muros que csda vez se están levantando más y más.
¿Donde se habla del Muro Infernal que EE.UU, está levantando en la frontera mexicana?
Tampoco tienen demasiada cobertura en los medios de comunicación las Terribles Alambradas que forman el Muro de Ceuta y Melilla.
¿Y del Muro de la Ocupación en Cisjordania?. De este muro tampoco se quiere hablar demasiado, al igual que del Muro de Marruecos que desde hace 20 años perpetúa la ocupación marroquí del Sahara. Este muro mide 60 veces más de lo que medá el Muro de Berlín, y está sembrado de minas de punta a punta.
Hablar de estos muros es hablar de algo que remueve las entrañas, pero como son los de arriba quienes los hacen, los de siempre, a callar.
El único camino es derribar muros, tender puentes y como decía Victor Jara "a desalambrar".
Saludos.
José Mª
Desgraciadamente, lo dije en mi entorno, la caída del Comunismo solo traerá que EEUU sea una hegemonía, a la que muchos deberemos someternos, y así pasó…
conciliar libertad e igualdad parece imposible, conciliar poder y valores éticos,otro tanto. en nuestro mundo hay algunos místicos como tú.imagino que muchos más.no creo en el caos pues siempre hemos avanzado.!que se multipliquen quienes creen en el misterio y lo humanizan cada dia con sencillez¡
Decir que el comunismo defendía la igualdad a costa de la libertad es una simplificación improcedente, que nada explica ni añade, sino que todo lo confunde. El problema es mucho más complejo, pues refiriéndose al pasado, ¿de qué libertad se les privó a los explotados con tanta crudeza por los capitalistas, a los que trabajaban sin descando jornadas interminables de hasta setenta y dos horas a cambio de un salario vergonzoso que no les servía de nada?
Por lo dicho, tampoco me parece acertado decir que el capitalismo defienda la libertad a costa de la igualdad, que efectivamente desaparece de su órbita y cuyo recuerdo, el de ambas, libertad e igualdad, queda en los frontispicios de los palacios oficiales y en las leyes irreformables que congelan toda espontaneidad social. Nadie sabe lo que es la libertad, ni los pobres porque no la conocen, ni los ricos, porque la tienen confundida con el abuso del libertinaje.
El socialismo real, que no comunismo, conoció una profunda corrupción, y es que funcionó bajo la vigilancia de un poder absoluto; el mismo que con otros trajes hallamos en el imperio de nuestros días, y con Lord Acton hemos de reconocer que ese poder conduce inevitablemente a la corrupción absoluta.
La esperanza la hemos de poner en la rigidez del sistema, porque como decía Burke, lo que no ofrece medios de cambio, no ofrece tampoco medios de conservación. Se hundió el llamado comunismo, se hundirá este nefasto capitalismo.
Subrayo cien por cien todo lo dicho. E, incluso, la consecuencia final, de la necesidad de profetas y místicos.
Yo sé que Castillo va más allá, pero no lo ha querido expresar, para dejarlo así abierto absolutamente a todo el mundo. Y esperando que de cualquier rincón, sea de donde sea, pueda aparecer ese esperado profeta y/o místico.
Pero la realidad es:
1.- Que aunque han habido otros profetas y místicos en su línea, Jesús de Nazaret ha sido, en definitiva, el único y definitivo que ha llevado a la creación y, más en concreto, al ser humano, a la plenitud a que por Proyecto de creación se le ha ofrecido.
2.- Que se pueden seguir los pasos de todos y cada uno de los posibles profetas y místicos que han habido. Pero el único que nos va a llevar a la plenitud y, con eso, a la solución absolutamente de todos los problemas que en el mundo son, es el mensaje de Jesús de Nazaret. Eso significa “Mensaje de Salvación”.
3.- Otra cosa es lo que hemos llegado a entender y a construir a partir de dicho Mensaje. Una Iglesia, un movimiento religioso, social, político y de todo. Y por ahí no van precisamente las cosas. Aunque en su momento el Mensaje las tenga que englobar a todas. Pero como consecuencia, nunca como a priori y requisito sine qua non.
4.- Llevamos dos mil años del Mensaje, y todavía no lo hemos puesto en práctica. Luego no nos podemos acoger a las consecuencias del mismo, sino atender exclusivamente a los a priori y requisitos fundamentales. Y encontraremos, con sorpresa, que eso será precisamente también lo definitivo.
5.- El/los profetas y místicos, tendrán que venir, pues, por este Camino. Pero teniendo en cuenta, primer requisito de ese Camino, que nunca será un profeta o místico personal e individual, sino comunitario, a semejanza del Dios que así nos ha creado y de Jesús que así lo propuso a sus seguidores.
Con una gran esperanza de la llegada de esa figura, personal o comunitaria, de profeta o místico, un abrazo para todos.
A propósito de los dos últimos comentarios, el de Justino y el de Hector.
En cuanto a lo que dice Justino, me temo que a veces (a mí me pasa eso con frecuencia) confundimos nuestros deseos con la realidad. Qu el capitalismo es una traición brutal a milllones de seres humanos, nadie lo duda ya. Pero que la sedicente izquierda (ha traicionado y sigue traicionando los ideales que dice defender, es un hecho.
Y por lo que se refiere a Hector, estoytotalmente de acuerdo con él. Sólo los místicos, los utópuicos, los carismáticos (Marx lo fue, como lo fue Francisco de Asís) son los que han dado un giro nuevo a la historia. Y, desde luego, Jesús de Nazaret (no el Cristo que nos presenta la Iglesia)ha sido (y es) quien nos abre un horizonte jamás imaginado.
El socialismo, y el que aquí tenemos no es que se ha vendido al feroz Capitalismo, es peor, ha cerrado todas las puertas a la Utopia.
Ese "Abrazo del Encuentro" que Enrique Castro, hombre bueno que está en Entrevias, no se puede dar porque han ahogado el fermento, la Levadura para que "la masa-pueblo" se aúnen y crezca.
El borreguismo se ha dado, porque a los estudiantes les han quitado todo cuanto les amueblaba la cabeza.
Los Sindicatos están comprados con subvenciones, que cobran si cierran el pico y no hay movilizaciones, solo se preocupan del Funcionariado.
Las drogas han diezmado a la juventud de los años 79-80, y lo que nos han muertos están enfermos, inútiles para la lucha.
Y la mujer sigue estando ahí… donde la dejan estar calladita, por un lado que siga pariendo y por el otro lado que la píldora y el aborto, pero ninguno dirán que ella sea y haga lo que quiera, y que para pasarlo bien no se necesita dejar entra a ningún miembro por muy de hombre que sea.
El muro calló, y el Capitalismo y la ICAR se frotaron las manos, mientras las nuestras cada vez tienen mas callos
¿Que hacen falta profetas para que esto mejore? ¿No vino Cristo a salvar el mundo? ¿Es que acaso no fue suficiente con su Palabra, su vida y su amor? La Iglesia nos invita a que cada cual se convierta y nos enseña que no debemos adorar a nadie más que a Cristo.
Como esperen a otro "carismático" como Marx para que les saque de ésta, prepárense para otros cien millones de muertos.
Ya comprendo por qué se cuestiona tanto a la Iglesia, ya comprendo por qué nos decía el Señor ¡hombres de poca fe!
No haré un comentario directamente a esta entrada del blog, aunque diré que es acertada y contra el criterio de jartible que me antecede en los comentarios, claro que se necesitan profetas, y gente que dé la vida y anunciadores y testigos y trabajadores por la causa. Ni Dios lo ha hecho todo, ni Jesús terminó la salvación. La Salvación es una historia en la que participamos todos. El marxismo que fracasó como dices, Pepe, por anteponer la igualdad a la libertad, pero que tampoco conquistó la igualdad ofrecía teoricamente este principio: el mundo no está ahí para que lo interpretemos (filosófica, estética o teologicamente) sino para tasformarlo, y esa trasformación es tarea de los que se pringan en el mismo proyecto de Jesús: estar cercanoa los sencillos, dad de comer a los hambientos y proclamr que en el juicio final (es también una parábola) no vamos a ser examinados de la ortodoxia de nuestra doctrina, sino del amor o desamor que hemos hecho realidad en este tiempo de nuestra responsabilidad.
Gracias, Pepe, por el Blog y por tu constancia. No te rindas, puede ser una exelente manera de nantener una visión de la actualidad desde otra perpectiva, desde la libertad.
Por si alguien quiere, tengo mi propio blog, en el que intento reflexionar sobre asuntos en los que a veces coincido con José María.
utopiapaco.blogspot.com
La propia Doctrina Social de la Iglesia exhortaa justamente a esomismo, a que, desconfiando de las vacuas y falsas promesas del marxismo, no caigamos,como reacción, en las garras del capitalismo.
Pero la Doctrina Social de la Iglesia, ni es suficientemente conocida ni apreciada. En primer lugar, ignorada por mí cada vez que soy mal católico; en segundo lugar barnizada por no pocos católicos conservadores; en tercer lugar, despreciada por no pocos que se dicen católicos progresistas hipercríticos con el Papa y la jerarquía; y en cuarto lugar, asimismo despreciada por los propios jerarcas cuando pactan con los poderosos en vez de ser solícitos pastores de la grey.
Por ende, precisamente ahora que se cumplen veinte años de la caída del Muro de Berlín, símbolo que fue y que seguirá siendo del fin de los totalitarismos de la antigua Europa del Este, sería buena hora para que los cristianos que en algún momento simpatizaron con la causa del dictador Fidel Castro y sus correligionarios, arrumben ya de una vez la admiración por esa utopía (¿?) fracasada. El propio Pere Casaldàliga, referente para la izquierda latinoamericana y aún admirador de Castro como gran tratadista que al parecer ha sido, recientemente se ha mostrado muy crítico con los resultados del régimen castrista, más que evidentes.
Por cierto, nunca he entendido muy bien por qué las simpatías de los sectores cristianos progresistas sedirigieron siempre hacia el marxismo,y nunca o casi nunca hacia el anarquismo,hacia la tradición libertaria, mucho más auténtica, humanizadora, capaz de otorgar más altas cotas de libertad, igualdad, fraternidad, justicia y de utopía social.
Incluso alguien tan interesante como Ernesto Cardenal, eminente poeta cuya obra literaria conozco, aunque en la práctica ha sido más libertario que propiamente marxista en su actuación personal y asociada (las comunidades contemplativas que fundó, su estrecha relación con Thomas Merton...), en sus convicciones ideológicas, en su predicamento de modelo de sociedad, se sigue presentando como marxista. Perfectamente respetable, aunque notan fácil de asimilar para mí y por mí.
Cuando yo tenga 80 años quiero que caiga el muro de mi vanidad.
Cuando yo tenga 80 años seré humilde para dejar espacio a los que son jóvenes en vez de tratar de fosilizarme con mis ideas y mi adicción a los aplausos.
Cuando tenga 80 años, des cansaré, disfrutaré de la vida, sin preocuparme de si tengo un público fiel que me sigue, o me dejarán en el olvido.
Cuando tenga 80 años, moriré en paz, sin ansias de ser recordado dentro de 700 años. Puse mi semilla y si dios quiere algo quedará, no depende de mí derrumbar el muro.
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